Territorios en tránsito / Solo dúo: Anna Talens & Mar Guerrero
- Espacio:
- Espacio C
- Inauguración:
- Artistas:
- Mar Guerrero y Anna Talens
- Comisariado:
- Alicia Ventura
Esta exposición propone pensar el mar no como un límite, sino como territorio: un cuerpo vivo, cambiante, donde la cartografía se disuelve y las fronteras no se trazan con líneas fijas, sino con corrientes, mareas y temporalidades. Más que horizonte líquido, el mar aparece como una geografía inestable, un espacio que no se pisa pero que sostiene la movilidad de cuerpos, memorias y materiales.
En esta inversión de la mirada, lo líquido se vuelve la regla y lo sólido la excepción. El azul ya no es fondo, sino estructura; lo terrestre deja de ocupar el centro. Desde esta lógica, el mar deja de ser paisaje o metáfora romántica para convertirse en territorio contemporáneo, cargado de dimensiones políticas, históricas, estéticas y afectivas.
Las obras de Mar Guerrero y Anna Talens se sitúan en ese umbral donde el mar se piensa no solo como naturaleza, sino como archivo de experiencias y resonancias.
Mar Guerrero trabaja con materiales residuales que provienen del océano —plásticos erosionados, maderas a la deriva— que recolecta y transforma en piezas escultóricas. En sus manos, estos restos dejan de ser desechos para convertirse en testigos del tránsito, la contaminación y la resistencia. Cada objeto conserva la memoria de su viaje marino y propone una estética donde la belleza emerge de lo descartado, invitando a repensar nuestra relación con el entorno.
Anna Talens, en cambio, aborda el horizonte como experiencia perceptiva y espiritual. Sus obras exploran el límite entre lo visible y lo invisible, entre lo que se expande y lo que se desvanece. En su práctica, el horizonte no es un punto de fuga, sino una presencia móvil que estructura la mirada y encarna la posibilidad de lo inalcanzable.
Ambas artistas habitan el pliegue entre lo material y lo inmaterial, entre lo terrestre y lo abismal. El mar, deviene espejo y umbral: superficie de tránsito y profundidad simbólica. Frente a él, la mirada no se retrae; se abre. Esta exposición invita a habitar esa ambigüedad, a reconocer en lo insondable del mar la posibilidad de imaginar nuevas formas de estar y de mirar el mundo.