Albano Afonso. A Natureza
- Cuándo:
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Inauguración: 4 de julio, 20 h
- Espacio:
- Convent de Sant Domingo – Museu de Pollença
- Comisariado:
- Jackie Herbst
Entrar en un bosque es entrar en otro orden. Uno en el que la luz no es directa, sino que se filtra a través de las copas de los árboles y nos llega fragmentada. Los espacios entre los troncos o los huecos de las hojas entre sí, aunque parezcan vacíos, están en realidad llenos de presencia, una presencia invisible: sonido, humedad, aire, y la vida que transcurre, aunque nadie la nombre o la presencie. Porque la naturaleza no necesita ser contemplada ni nombrada para existir. Existe, y es en esa presencia silenciosa y desbordante que nos recuerda nuestro lugar en ella.
La cultura japonesa tiene un nombre para esta experiencia: shinrin-yoku, baño de bosque. No se trata de observar la naturaleza desde fuera, sino de recorrerla y habitarla con el cuerpo entero, de dejarse atravesar por ella: sus olores, sus sonidos, o la irregularidad del suelo bajo los pies. Ante la inmensidad del bosque, el ser humano redescubre su tamaño real: pequeño, efímero y silencioso. Y es en ese silencio donde algo se abre, pues la naturaleza no nos habla de sí misma, su implacabilidad nos devuelve a nosotros mismos.
Este verano, la iglesia del convento de Sant Domingo acoge «A Natureza», una exposición del artista brasileño Albano Afonso que propone exactamente eso: redescubrirnos ante la naturaleza. Las paredes de este singular espacio histórico se cubren de un manto verde bosque, transformando la iglesia en algo parecido al interior de un bosque. No entramos en una exposición, Albano nos adentra en un ecosistema. En el centro de la nave, la instalación móvil Em Estado de Suspensão (2016/2026) gira lentamente, activada por el aire y por la presencia de quienes la rodean y recorren. Sus elementos, de bronce y cristal, dialogan con las piezas de vidrio soplado de Gordiola, la histórica fábrica artesanal mallorquina; una conversación entre saberes, entre la tradición y la contemporaneidad.
El vidrio soplado y el cristal mineral comparten una misma obsesión por la luz: captarla, transformarla y devolverla multiplicada. Como un calidoscopio, los destellos se dispersan por toda la capilla, sobre las imágenes de naturaleza que revisten las paredes, sobre la piedra y sobre los cuerpos de quienes estén dentro.
Albano Afonso lleva más de tres décadas trabajando con la luz como materia. No como recurso técnico, sino como sustancia con peso y forma propios. Sus esculturas móviles están incompletas en la oscuridad, pues necesitan de la luz para existir. Su obra dialoga con la tradición de la pintura europea, con el bodegón barroco y la vánitas, pero los objetos, que en el lienzo quedaban congelados, aquí giran, tintinean y proyectan sombras de color que se expanden como una pintura de luz en el espacio, recordándonos que la naturaleza no se detiene para ser contemplada: sigue fluyendo, y nosotros en ella.
Albano Afonso (São Paulo, Brasil, 1964) es licenciado en Bellas Artes por la Faculdade de Artes Alcântara Machado. Su práctica artística abarca fotografía, instalaciones, proyecciones, esculturas y objetos, y se centra en la exploración de la luz como elemento fundamental de la percepción. A través de reflejos, sombras e imágenes manipuladas, establece vínculos entre la historia del arte y la experiencia contemporánea, investigando también conceptos como el tiempo, el movimiento y la identidad. Vive y trabaja en São Paulo, donde codirige, junto a la artista Sandra Cinto, el Ateliê Fidalga, un espacio de referencia para la formación y el intercambio artístico en América Latina.
Ha expuesto ampliamente a nivel internacional. Entre sus exposiciones recientes destacan las realizadas en Itaú Cultural, São Paulo (2025); 21C Museum, Louisville, EE. UU. (2025); Centro Cultural São Paulo (2024); Fundação Gramaxo, Maia, Portugal (2024); Paço das Artes, São Paulo (2023); Fundación Pablo Atchugarry, Miami (2023); Appleton Square, Lisboa (2023); La Casa Encendida, MadBlue Summit, Madrid (2022); Centro Cultural Banco do Brasil, Brasilia (2022); Fundación DIDAC, Santiago de Compostela (2019); Alcalá 31, Madrid (2019); Museu de Arte Moderna de São Paulo (2019); Aomori Contemporary Art Centre, Japón (2017); Phoenix Art Museum (2017); Museu de Arte Contemporânea da Universidade de São Paulo (2017); Instituto Tomie Ohtake, São Paulo (2016); Museu Brasileiro de Escultura e da Ecologia, São Paulo (2016), y Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro (2016).
Su obra forma parte de destacadas colecciones institucionales, entre las que se encuentran el Instituto Inhotim, Brumadinho (Brasil), el Museu de Arte Moderna de São Paulo, el Museu de Arte do Rio, el Museu de Arte Contemporânea da Universidade de São Paulo, la Pinacoteca de São Paulo, la Fondation CAB Brussel (Bruselas), el 21C Museum, Louisville (EE. UU.), la Fundación Arte Contemporánea–Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela, y la Fundación Pedro Barrié de la Maza, La Coruña, entre otras.