Ghada Amer. Sculpture Since 1991
- Espacio:
- Espacio A
- Inauguración:
- Artista:
- Ghada Amer
- Comisariado:
- Clara Garau y David Barro
Pionera en su singular manera de resolver la pintura y sus esculturas cerámicas, para Ghada Amer la percepción no existe aislada y, más allá de las obras en sí mismas, consigue que veamos el mundo a través de sus obras. Por eso defiende la capacidad de reconocer la ambivalencia como una actitud revolucionaria. Porque sin ser didáctica, cree en el poder de la belleza y la perspicacia para señalar las injusticias o las contradicciones, y en ese sentido es una artista política desde su posicionamiento conceptual, que no acostumbra a ser directo, sino que se asienta en una propuesta para la meditación y la sensibilidad crítica. Lo personal, lo cultural, lo político y lo social se conjugan y cada matiz pintado, bordado o esculpido resulta relevante.
Nacida en El Cairo (Egipto), criada en Niza (Francia) y residente en Nueva York desde hace décadas, Ghada Amer es conocida por sus pinturas, en las que cose al lienzo imágenes eróticas para difuminar su visión y conducir el placer más hacia el deleite del hilo que hacia el afán sensual de sus motivos iconográficos. Todo se difumina sin borrarse de la escena, como una mise en abyme que nos introduce en una paradoja conceptual. La imagen se precipita y encripta en una suerte de abismo enigmático. Porque el mensaje en la obra de Ghada Amer nunca se nos entrega literal, sino que se sitúa en el ámbito de lo contradictorio, o de eso que Jacques Rancière denominó «espacio intermedio», aquello que está entre los extremos: el intermedio como espacio de la diferencia, como tránsito entre lo que es algo y lo que es otra cosa. Un camino entre dos imágenes, entre dos géneros, entre dos maneras de enfrentarse al mundo, entre territorios o modos de ver, y entre disciplinas artísticas como la escultura y la pintura. La visión de Ghada Amer tiene que ver con el transculturalismo y la importancia del intercambio cultural. Basta pensar en la elección de sus técnicas y materiales; por un lado, sus pinturas cosidas que nos recuerdan que hace tiempo que el tejer ha desbordado el espacio de lo doméstico para ocupar el espacio de lo político y convertirse en una herramienta contra el olvido; por otro, sus esculturas cerámicas, tan incontrolables como liberadoras; o sus bronces, tan estables como muchas de las convicciones que la artista pretende desmontar.
El trabajo de Ghada Amer se formaliza desde lo fronterizo y se asienta en un tipo de duración suspensa. La dificultad de aprehensión provoca que nuestra mirada siempre esté en tránsito, como el agua que emana de las fuentes que ahora presenta realizadas en colaboración con la gerreria mallorquina de Pere Coll. Es su manera de quebrar la imagen, de arropar el misterio y reforzar su densidad. Esa sensación se extrapola también al montaje de su exposición en Es Baluard Museu, donde sus paravents actúan como sólidas barreras que protegen las imágenes al tiempo que las acogen para obligarnos a acercarnos y abrazar lo impúdico de las figuras creadas en relieve y en primer plano; el deseo nunca es lo suficientemente nítido y la toma de conciencia resulta desconcertante: es el desvelamiento de lo que ha sido concebido para ocultar.
Esa mirada ambivalente es la que convierte sus pinturas esculpidas o esculturas pintadas en radicalmente contemporáneas. Aunque detrás de todo esto, y es algo que advertimos paradójicamente en sus esculturas cerámicas, encontramos que sus obras se asientan en el puro acto de pintar. Si en sus pinturas bordadas el concepto dejaba un lugar para la reflexión sobre el propio medio y las posibilidades de la pintura, el enfoque pictórico de la cerámica, así como su carácter imprevisible en formas y colores, le permite ir mucho más allá en esa búsqueda de la intensidad poética. Ghada Amer lleva muchos años realizando estas esculturas de fuerte componente pictórico y atractivo cromatismo. No es nada nuevo si pensamos en cómo estaban pintadas las esculturas de la Antigüedad. Resulta inevitable también pensar en el legado de esculturas policromadas del antiguo Egipto y cómo estas han llegado hasta nosotros, brillantes, pero también imperfectas por el paso del tiempo. Mientras, sus Thoughts la acercan también de una singular manera al mundo abstracto. La ejecución del proceso le permite acompañar al pensamiento, que se descentra en una suerte de disolución pictórica a través de la cerámica. Ghada Amer busca en la pintura y en la escultura su capacidad para sensibilizar al espectador, y en su intención de velar la imagen abraza la borrosidad para enfatizar la dificultad de la compresión visual en el mundo que vivimos.
Ghada Amer nació en El Cairo (Egipto) en 1963 y se trasladó a Niza con sus padres cuando tenía once años. Permaneció en Francia para continuar su formación académica y completó tanto sus estudios de grado como el Máster en Bellas Artes (MFA) en la Villa Arson, École Nationale Supérieure de Niza (1989). Durante ese periodo, en 1987, estudia artes (escultura) durante dos semestres en la School of the Museum of Fine Arts in Boston, Massachusetts. En 1991 se trasladó a París para cursar un programa de posdiploma en el Institut des Hautes Études en Arts Plastiques. En 1996 fue aceptada para realizar una residencia artística en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. Desde entonces, reside y trabaja entre Nueva York y El Cairo.
Ghada Amer es una de las artistas más reconocidas de su generación y cuenta con exposiciones en instituciones públicas como las dos retrospectivas acogidas en MUCEM, comisariada por Hélia Paukner; Musée des civilisations de l’Europe et de la Méditerranée, Marsella (2022) y en Brooklyn Museum of Art de Nueva York (2008), comisariada por Maura Reilly; Centre Pompidou-Metz, Metz (2025); The Metropolitan Museum of Art, Nueva York (2024); Stedelijk Museum, Amsterdam (2024); Desert X, Palm Springs (2021); Louvre Abu Dhabi (2021); MAZ, Museo de Arte de Zapopan, Jalisco, Mexico (2020); Brooklyn Museum, Nueva York (2018); Smithsonian National Museum of African Art, Washington DC (2017); MACRO, Museo d’Arte Contemporanea Roma (2007); Stedelijk Museum s’-Hertogenbosch, Amsterdam (2006); Museum of Modern Art, Nueva York (2006); Centre Georges Pompidou, París (2004).
La obra de Amer forma parte de colecciones públicas de todo el mundo, entre ellas el Arab Museum of Modern Art de Doha; el Art Institute of Chicago (Chicago, Illinois); la Barjeel Art Foundation (Sharjah); el Brooklyn Museum of Art (Nueva York); el Centre Georges Pompidou (París); el Crystal Bridges Museum of American Art (Bentonville, Arkansas); el Guggenheim Museum Abu Dhabi; el Israel Museum (Jerusalén); y el Samsung Museum (Seúl), entre otras. Además de participar en destacadas exposiciones colectivas y bienales internacionales como la Bienal del Whitney de 2000 y las ediciones de la Bienal de Venecia de 1999 (en la que recibió el Premio UNESCO), 2005 y 2007.